lunes, enero 30, 2006

Presencia Africana en Chile (2º Parte)

Esos africanos que estuvieron en todo lugar adonde llegó el conquistador español —el ecúmenos del negro al que se refieren los investigadores— y que contribuyeron no poco a cimentar la pobla­ción chilena, formaron los primeros centros de trabajo en las explotaciones mineras y en las faenas agrícolas. Fueron los primeros maestros que el país tuvo en diversos oficios: canteros, carpinteros, sastres, herreros, plateros, zapateros, albañiles, pues a partir del siglo XVI no hubo maestro, de cualquier oficio, que no tuviese a uno o más negros esclavos como ayudantes. Esos oficios los heredaban sus propios hijos, lo cual iba dando nacimiento a los primeros gremios9. Esto es muy importante, porque contrariamente a lo que afirman historiadores como Francisco Encina, no fueron destinados sólo o primordialmente a la servidumbre doméstica. Allí eran las mujeres de origen africano las que ejercían de amas de llave, lavanderas, cocineras, mamas (ayas, nodrizas) de los hijos de los patrones; costureras, constituyendo la verdadera estructura de la casa patricia. Los varones en esta estructura ejercían los cargos de caleseros —el mayor rango—, sirvientes de razón (los más elocuentes, que llevaban razones o recados al vecindario), negritos de alfombra (para llevar la alfombra a la iglesia), despabiladores (para despabilar las velas).

Los esclavos africanos y su descendencia —dice el historiador Rolando Mellafe— no pueden permanecer ignorados por el etnólogo o el antropólogo, aunque no hayan dejado grandes huellas ni proble­mas raciales.

Será tarea de especialistas de diversas disciplinas científicas, historiadores, lingüistas, investigadores del folklore, averiguar las diversas dimensiones de la presencia africana en nuestro país y rescatar la vigente presencia mapuche.

Ya un musicólogo chileno, Pablo Garrido, en su obra Historial de la cueca*, rebate la tesis que da un origen cortesano, "venido de París", a esta danza folklórica chilena. Garrido menciona la "gran cuota africana nuestra", a través de remesas de esclavos llegados a partir del siglo XVI. Dice que éste es un argumento que producirá vivo escozor a quienes sustentan la "pureza racial" de los chilenos. "Va a arder Troya", declaró el investigador en relación a estos antecedentes.

Respecto de la cueca, Garrido indica que nació al asimilarse un baile que llevaron los esclavos negros, dentro de un tráfico que en tiempos de la Colonia partía de Uruguay, atravesaba la cordillera de los Andes y llegaba hasta Quillota —entre Santiago y Valparaíso—, donde existía un "corral de engorda", aprovechando el microclima subtropical de esa zona. Justamente los primeros testimonios que se tienen de la cueca —primitivamente llamada zambaclueca o zamacueca—, corresponden a Quillota, donde incluso se aclimataron frutos africanos.Luego de reanimar allí a los esclavos del penoso viaje desde Uruguay, la "mercadería" humana era trasladada a otros puntos de Chile o, principalmente, al Perú, reseña Pablo Garrido.

Poco antes de darse a conocer los resultados de las investigaciones de este musicólogo, el 18 de septiembre de 1979, Pinochet, en un gesto demagógico, firmó un decreto que oficializó la cueca como baile nacional. Lo cierto es que la cueca es el baile nacional hace más de ciento cincuenta años y nunca esto se había puesto en tela de juicio. También es cierto que durante muchas décadas fue expulsada de los salones elegantes, pero el pueblo nunca dejó de bailarla...

Ante la pregunta, ¿existen descendientes de africanos en Chile? saltan las pruebas aportadas por los investigadores de nuestra historia. Esas pruebas destruyen la seudo-teoría del "linaje blanco" y de la "raza chilena" del general Pinochet. Esta no es sino una adaptación de las teorías de los ideólogos del nazismo, sustentada en los trabajos de los simuladores de la historia de Chile.

Nuestro país fue "descubierto" para el resto del mundo no americano al mismo tiempo por españoles y gente proveniente de África. No es casual que en el famoso cuadro de Pedro Subercaseaux y en los numerosos grabados que ilustran los libros de historia, se vea al africano junto al indio y al español.

El propio Encina se ve obligado a reconocer que "nuestra estructura social contó en el primer momento con tres estratos: el europeo y su descendencia, el aborigen y los negros esclavos".

La presencia africana podría haber sido mayor si se hubiera tomado en cuenta el parecer de Alonso González de Nájera o si el emperador Carlos V hubiera dado el sí a las solicitudes de Pedro de Valdivia. Este conquistador le suplicó reiteradamente le permitiera traer dos mil esclavos negros y tener el monopolio de la trata, tanto para venderlos y obtener provecho, como para laborar las minas y los lavaderos de Chile en gran escala. Su muerte y la de Jerónimo de Alderete frustraron ese proyecto.

La Conquista y la Colonia están impregnadas de esa presencia, tanto en la vida económica, las acciones de guerra, como en los aspectos legislativos.

El mayor miedo de los conquistadores era la alianza entre los negros sublevados y los indios. No hubo medida que no se tomara, aun las más salvajes, para castigar a los negros huidos y dispuestos a luchar por su libertad. Cimarrones, esclavos alzados y organizados para esa lucha, hubo menos en Chile que en otros países. Tal como señala el cronista González de Nájera —llamado "el primer sociólogo chileno" por Rolando Mellafe—: "Siendo los negros naturalmente friolengos, no dejarán el poblado por los desabrigados montes de tierra fría, pues las partes adonde pueden huir o ha de ser la cordillera entre la nieve, o a mayor altura de tierra, partes que son siempre más frías que las que habitan los españoles... f0

Pero es grave error achacar al clima la no prosperidad de los esclavos africanos. El que no prosperaran se debe fundamentalmente a razones de demanda y mercado de mano de obra. Esto no impidió, con todo, que entre 1550 y 1615 hubieran sido traídos tres mil esclavos negros. No fueron razones de carácter humanitario las que impidieron una mayor afluencia de esclavos negros a Chile, sino el permanente estado de guerra con los indios que hacía imposible la introducción de grandes cultivos o la dedicación a grandes explota­ciones mineras. Por otra parte, los españoles, aunque veían a los esclavos africanos como potenciales soldados y auxiliares para la conquista, por sobre todo temían que se aliaran con los indios11.

La esclavitud de los africanos no nos debe hacer olvidar la esclavitud de los indios. El historiador Domingo Amunátegui Solar señala que la esclavitud de los indígenas fue decretada por el rey Felipe III, con fecha 16 de mayo de 1608, y sólo fue derogada el 20 de diciembre de 1674 por la reina Mariana de Austria. Como lo expresa Guillermo Feliú Cruz en el prólogo de La abolición de la esclavitud en Chile: "Según las disposiciones dictadas sufrían este horrible castigo todos los araucanos apresados en la guerra contra los españoles, esto es, todos los indígenas que tomaban las armas para defender su independencia" 12.

Son pocos los escritores que reconocen la presencia africana en la formación del pueblo chileno, que no caen en el "blanquismo". Benjamín Subercaseaux y, en especial, Volodia Teitelboim, en cuyo ensayo "Sobre la formación de los chilenos" (Revista de la UTE, número 10, 1972) hace un completo análisis sobre la composición étnica nacional; también en El pan y las estrellas afirma: “generación tras generación, el que vino del África se integró al crisol común, calladamente o a gritos, pasando con ritmo insensible, paso a paso, a zambo y después a mulato claro, susceptible de mirarse al espejo como descendiente de un Grande de España."

Hay además razones de índole histórica para considerar esa presencia africana. Fue relevante en el primer batallón que se formó para defender la independencia de Chile, núcleo del futuro ejército nacional: el Batallón de los Infantes de la Patria, que se cubrió de gloria en la batalla de Maipo, tuvo su origen en el Batallón de los Pardos. Este batallón estaba formado por doscientos policías africanos y mulatos libres 13.

Más tarde, como los esclavos africanos estaban dispuestos a pagar la libertad con sus vidas, fueron los primeros en acudir, en contra de la voluntad de sus amos, al llamado de José Miguel Carrera. Se trataba de contener la invasión española contra el joven país independiente, comandada por el general Osario. Muchos esclavos se fugaron para incorporarse al Ejército Patriota. Por decreto de 29 de agosto de 1814, la junta encabezada por Carrera creó el Regimiento de Ingenuos de la Patria: "Tal era el título —dice dicho decreto— del brillante cuerpo que van a componer esos miserables esclavos que, con infamia de la naturaleza y oprobio de la humanidad, han llevado hasta aquí el yugo propio de las bestias"14

Este decreto promete la libertad al instante mismo del alistamiento. No por casualidad la palabra "ingenuo" es en este caso un término jurídico que significa: "Que nació libre y no ha perdido su libertad".

Posteriormente, el Ejército Libertador tuvo a sus mejores solda-dos de infantería en negros y mulatos, y es el propio general San Martín quien lo dice. San Martín obtuvo de los cuyanos que cedieran al ejército los dos tercios de sus esclavos. La enajenación no se perfeccionaría sino después de pasar el ejército por la cordillera y de mostrarse capaz de batir al enemigo. Se trataba de un canje de los dos tercios de los esclavos varones que cada cuyano poseía por los beneficios comerciales y políticos que les iba a reportar la libertad de Chile. El número de infantes aumentó por este capitulo en setecientos diez hombres15.

Esta es la verdad. Negros, mulatos y zambos lucharon con pasión por la independencia de Chile, viendo en ella la garantía para su libertad.

Conviene recordar que a la fecha de la dictación del decreto de Carrera, ya existía en Chile la primera ley en pro de la abolición de la esclavitud. Corresponde al ilustre prócer Manuel de Salas la paternidad de esa Ley de la Libertad de Vientres del año 1811. Esa ley fue muy obstaculizada y los patricios, en connivencia con el clero, hacían constar la calidad de esclavos en las partidas de nacimiento.

Un nuevo decreto, del 25 de mayo de 1813, obliga a los párrocos a borrar la nota de esclavos en las partidas, y a omitirla en adelante.

Los amos se niegan a dar la libertad a los esclavos. Carrera promete que "su valor (que será apreciado con exactitud) se pagará progresivamente a los amos, con la mitad del sueldo que en cada mes deben gozar los soldados hasta completar su estimación" 16.

Lo cierto es que prevalece el respeto a la propiedad y los amos no responden a los dictados del Gobierno.

En 1817, el comandante Santiago Bueras —moriría en la batalla de Maipo— pedía al Gobierno que decretara la libertad de todos los esclavos para formar con ellos, como lo había intentando José Miguel Carrera, en 1814, una serie de batallones de infantería. Este proyecto no prosperó porque se chocaba con el problema de indemnizar a los amos con el precio de esos esclavos, considerados como propiedad legal.

El 8 de junio de 1817 se establece en la Constitución provisoria (publicada el 10 de agosto y sancionada el 23 de octubre de 1818, en el título 1, capítulo 1, artículo 12: "Subsistirá en todo rigor la declaración de los vientres libres de los esclavos dada por el Congreso y gozarán de ella todos los de esta clase nacidos desde su promulgación" 17.

Pero los esclavos seguían siendo esclavos, incluso aquellos que se enrolaban en el ejército. No se cumplía el decreto de 1814. Hasta hubo un esclavo que luchó por la libertad de Chile, y como fue obligado a volver con su amo, quiso zafarse de la esclavitud dedicándose al sacerdocio. Tampoco se lo permitieron.

En 1821, el Gobierno fue notificado de que se hablan introducido nuevos esclavos al país en los últimos tiempos''18

El inciso I del artículo 4. y en el articulo 6. de la Constitución sancionada y promulgada el 30 de octubre de 1822, bajo el gobierno de O'Higgins, dice: "Son chilenos todos los nacidos en el territorio de Chile y todos los chilenos son iguales ante la ley sin distinción de rango ni privilegio", por el que quedaba abolida la esclavitud. Pero sólo tuvo vigencia menos de tres meses, ya que el 28 de enero de 1823 caía el Gobierno de O'Higgins19.
Será José Miguel Infante, el valiente defensor de la causa de los esclavos, el que luche por aquello que Manuel de Salas llamaba "el deshonor de la humanidad".

El discurso de Infante en el Senado no se publicó nunca. Se mantuvo deliberadamente oculto. Lo desenterró Feliú Cruz y aparece en la obra citada 20 obra que primero fue editada en una edición muy limitada en 1942. La segunda edición pasó inadvertida porque apareció en septiembre de 1973.

En esa sesión del 23 de junio de 1823, Infante propuso el proyecto de acuerdo de "declarar libres a todos los esclavos existentes en Chile, y a todos los que pisen el territorio nacional", no sin antes denunciar la monstruosa condición a que se hallaban sometidos por los amos. Señala que la ley de 1811 no se cumple "primero, debido a que no inscriben a los hijos de los esclavos, nacidos con posterioridad a ese acuerdo, en los registros parroquiales, testificando, como era de su deber, la calidad de libres de esos individuos, antes bien, insisten en la costumbre de hacerlos figurar como tales, de lo cual se han originado las más serias disputas entre los esclavos, cuyos hijos nacen libertos, y los propietarios". En seguida, Infante expresa:

"La armonía, la tranquilidad, el respeto y la consideración que antes existían entre amos y esclavos se ha roto, por manera de que lo que antes fue paternal protección del señor para con el siervo, es, hoy en día, una tiranía del dueño y una repulsa constante del oprimido a aceptar un imperio basado en el castigo. Los esclavos, esa materia racional, viva, humillada por el despotismo de una ley injusta y la avaricia de unos cuantos hombres, defienden el carácter legal en que nacen sus hijos, como es natural, no alegan por ellos, que están conformes con su miserable estado, pero no pueden ver impacientes que sus mujeres sean conducidas al aborto, estrechadas a alumbrar antes de tiempo, a fin de no conceder la libertad a esos seres, y cuando se resuelven a tolerar el alumbramiento, con dilaciones especiosas, con recursos calculados, impiden dejar constan­cia en los registros parroquiales, de acuerdo con los párrocos, de que ese individuo era civilmente libre."
Pero las denuncias de Infante van mucho más allá y testimonian que los amos no trepidan en nada para impedir la libertad de los esclavos:
"Han sido arrancados de los hogares de sus dueños como cerca de dos mil esclavos y cuatrocientos jóvenes, para ser llevados a lejanos fundos: allí se les ha arrojado en miserables galpones para vivir, atados con cordel para que no puedan fugarse. Algunos han sido marcados a fuego, porque se han rebelado contra una tal ignominia. Las jóvenes esclavas han sido entregadas al ludibrio de los trabajadores de las haciendas, violadas y vejadas, una y mil veces, para hacerlas infecundas por la frecuencia del comercio del acto. Los matrimonios jóvenes han sido separados y no ha bastado ni el llanto ni el dolor, la súplica y la agonía de estas pobres gentes, para merecer el perdón. ¿Es esta conducta la que enseña la caridad cristiana? ¿Es esto obrar de acuerdo con los principios liberales por los cuales hemos luchado? Pero ya se ve, los que así han procedido no han tenido ni principios cristianos ni sentimientos humanos, y de esta manera menos han podido comprender los ideales liberales. Debería yo denunciar a estos hombres en el Senado; pero no lo haré todavía, porque espero se convenzan del crimen que cometen y que aún pueden reparar."

Feliú Cruz señala que "no hizo jamás Infante la denuncia, y acaso fue mejor, pues así salvaba a la moral y a la historia nacional (sic) de una tremenda afrenta. Pero su acusación quedó flotando en el ambiente".(No es malo recordar que los únicos caballeros que acataron la Ley de Libertad de Vientres de 1811 y manumitieron a sus esclavos fueron: Juan Pablo Fretes, canónigo de la catedral de Concepción; Antonio José de Irisarri, José Antonio de Rojas, Santiago Pérez y José Miguel Carrera.) Finalmente, Infante exclamó:

"Son cuatro mil ciudadanos que gimen bajo el peso de una ley bárbara, Son cuatro mil conciencias las que lloran su desgracia. Son cuatro mil víctimas las que piden amparo a los que en nombre del Derecho y la dignidad del individuo hemos hecho la Revolución. No podemos negar la libertad que se nos pide, porque renegaríamos de la causa santa que nos llevó a transformar un régimen político y social que escarnecía nuestro ideal redentor."

No había terminado de hablar Infante cuando se produjeron las protestas de un grupo de caballeros y pordioseros, una claque que hacía demostraciones contra la abolición. Ante estas protestas, Infan­te dijo con serenidad y firmeza: "Los que defienden la esclavitud no son más que asesinos que no pueden matar sino esclavos. No se atreven con un hombre de principios libres".

Se produjo un silencio y el prócer manifestó: "Después de muerto no querría otra recomendación para la posteridad ni otro epitafio sobre la lápida de mi sepulcro. que el que se me llamase «autor de la moción sobre la libertad de los esclavos".

La ley fue aprobada por unanimidad. Pero después vinieron las protestas, las maquinaciones, la defensa de la "propiedad de los esclavos", la exigencia de indemnizaciones. El jefe de Gobierno, general Freire, representa una política marcadamente colonial y era secundado por su ministro Mariano Egaña. Como señala Feliú Cruz: "Egaña no creía en la democracia y prefería que las masas siguieran viendo en el poder, generado en un grupo o casta, lo intangible, lo absoluto, lo impersonal, casi lo divino de ese atributo".

El Gobierno usó todos los subterfugios imaginables para impedir la aplicación de la ley. Llegó a vetada. Egaña consideraba que tal ley "atentaba contra el derecho de propiedad" y era "un atropello, un despojo violento, la coacción de un derecho". Insistió en la indemni­zación, aun a costa del erario nacional o por suscripción pública. El Senado se mantuvo firme. Los esclavistas usaron toda clase de triquiñuelas. Llegaron a presentar al Senado un documento "firmado" por doscientos esclavos que solicitaban seguir siéndolo. En tal documento no aparecen las mentadas firmas. Los patricios recurren entonces a las madres de familia que hacen una presentación para que se abrogue la libertad de los esclavos, con tal insolencia que el Senado la devuelve "porque falta el decoro debido a las autoridades". (Esa movilización de las madres patricias es el más claro precedente de la marcha de las cacerolas y de las acciones contra los militares consti­tucionalistas en el período de la Unidad Popular.) En cambio, el director supremo y su ministro Egaña hallan esa presentación "demasiado fundada".

A todo esto, la noticia vuela allende los Andes y los esclavos de Mendoza comienzan a huir a Chile con la esperanza de conseguir la ansiada libertad.

La lucha continúa hasta que el 29 de diciembre de 1823 se promulga la Constitución Moralista de Juan Egaña, padre de Mariano, en la que se reconoce sin ninguna clase de trabas la libertad absoluta de los esclavos.
Esta intensa lucha ha sido minimizada y hay historiadores como Francisco Encina que no trepidan en afirmar que la esclavitud fue desapareciendo en Chile sin trastornos de ninguna especie, que los esclavos siguieron integrando la servidumbre doméstica, acostum­brados a sus antiguos amos, y que los hombres de estado de cargar armas se enrolaron en el ejército, como cualquier ciudadano común y corriente, en circunstancias que se enrolaban para defender a la república que les daba la libertad.

Pero la real situación de los esclavos de origen africano no debe hacernos olvidar la influencia africana en la formación de nuestra población. Según Feliú Cruz,

"en 1810, el número de negros y mulatos existentes en Chile podía calcularse, basándose en las mejores informaciones, en diez o doce mil individuos de ambos sexos. Los mulatos o zambos, engendrados por la unión de los negros con las mujeres blancas o indias, o al revés, llamados ordinariamente pardos, excedían a la raza africana. Los genuinamente negros eran muy poco abundantes en Chile. En Concepción, por ejemplo, casi no existían y se encontraban repartidos a lo largo del país, en forma por demás arbitraria. De estos diez o doce mil individuos, entre negros y pardos, la mitad, más o menos, eran esclavos".

Conviene retroceder un poco para tener una idea más clara de cómo se fue formando la población chilena y cuál fue la incidencia que en ella tuvieron africanos e indígenas. Rolando Mellafe, en su obra ya citada, se refiere a las poblaciones flotantes sin leyes ni estructuras estatales que no fueron incluso nunca tomadas en cuenta en el empadronamiento de la población efectuado en Indias, es decir, no eran considerados súbditos españoles. Se refiere a un sector social llamado vagabundaje o chusma que escapa al control estatal y que se formó tempranamente en las grandes ciudades obligando a los cabildos a hacer los primeros empadronamientos de población.

"Las ordenanzas y reales cédulas —dice Mellafe— comenzaron a referirse a ese sector llamándolo indios, negros, mulatos y zambos libres". Era una "masa incontrolable que continuamente se des-prendía de las encomiendas, a la que se agregaban negros horros (libertos), mestizos de color, mestizos criollos y aun españoles". "Se agruparon en las ciudades principales formando barrios populares: La 011eria y La Chimba en Santiago, alrededor de los fuertes, en los asientos nuevos, formando rancheríos en las más grandes haciendas y caletas. en los puertos de algún movimiento importante. Siguió a los ejércitos y se incluyó automáticamente en todas las empresas impor­tantes, políticas o económicas de la Colonia. No era, pues, un peso muerto en la sociedad colonial y el hombre de empresa de la época, fuese o no encomendero, recurría a ella para sacar una buena parte de la mano de obra que necesitaba, cuestión de la que ha quedado constancia en un tipo de documento que se llamó asiento de trabajo" 21.

Calcular esa población es muy difícil. Mellafe señala que ha habido descuido en el estudio de la demografía histórica. Se siguen repitiendo errores. Uno de ellos es confundir la denominación de vecinos con la de habitantes.

En este proceso de formación de la población chilena hay que tener en cuenta la disminución creciente de la población aborigen. Se calcula que en 1540 era de un millón o un millón y medio. En 1620 —ochenta años después— había sido reducida a menos de la mitad y quedaban cuatrocientos ochenta mil indios, por la guerra, los despo­jos, la contaminación de pestes importadas —sarampión, tabardillo, viruela—, por los trasplantes masivos de población22. Trasplantes compulsivos: de Arauco a las minas del norte. Por las migraciones a través de contratos y asientos de trabajo. A esto se agregan los grupos que fueron embarcados como esclavos al Perú.

El cruzamiento de africanos e indígenas se fue produciendo, pese a todos los obstáculos puestos por los españoles. Mellafe dice que "los indígenas no podían aceptar en un comienzo a individuos de carac­teres raciales tan diferentes como los negros, pero una vez efectuado el cruzamiento, los negros pasan a ser parientes étnicos próximos a través de los zambos y mulatos, que por circunstancias sociales de nacimiento y convivencia llegan a tener los mismos patrones culturales" 23.

Hemos conocido el temor que los conquistadores tenían de la alianza entre africanos e indígenas. No pudieron evitar algunos víncu­los de ese tipo. El propio Mellafe advierte que ya en los últimos años del siglo XVI, el ejército indígena rebelde se había enriquecido con un creciente número de individuos de color y aun de mestizos y españoles puros.

Esto alarmaba a la Corona y trataba de impedirlo. Por el año 1605 podían calcularse en cincuenta los mestizos y españoles que militaban entre los sublevados24.

El único testimonio que conocemos de la realidad de esa pobla­ción de mestizos, mulatos y negros, que es la amplia población chilena, lo da Manuel de Salas (1753-1841), profundo conocedor de las condiciones de vida de los obreros, artesanos, peones de hacienda. de esos bajos estratos de la sociedad chilena que poblaban las ciudades y aldeas.
Dice Manuel de Salas:
"Nada es más común que ver en los mismos campos que acaban de producir pingües cosechas, extendidos para pedir de limosna el pan, los mismos brazos que las recogieran. Y tal vez en el mismo lugar en que acaba de venderse a ínfimo precio la fanega de trigo. Quien a primera vista nota esta contradicción, desata luego el enigma, concluyendo que la causa es la innata desidia que se ha creído carácter de los indios, y que ha contaminado a todos los nacidos en el continente, aumentada y fomenta-da por la abundancia. O, más indulgentes, buscando causas ocultas y misteriosas, lo atribuyen al clima; pero ninguno se toma el trabajo de analizar, ni se abate a buscar razones más sencillas y verosímiles. La flojedad y molicie que se atribuyen a estos pueblos es un error que se ha palpado muchas veces y que he hecho observar a hombres despreocupa-dos. Todos los días se ven en las plazas y calles jornaleros robustos ofreciendo sus servicios malbaratados, a cambio de especies, muchas inútiles y avaluadas a precios altos. Se ven amanecer a las puertas de las casas de campo mendigando ocupación y sus dueños en la triste necesidad de despedirlos. Soy continuo espectador de esto mismo en las obras públicas de la capital, en que se presentan enjambres de infelices a solicitar trabajo, rogando que se les admita, y con tal eficacia que por no aumentar su miseria con la repulsa, o hacerlo con decencia, les propuse por jornal en el invierno, un real de plata, y la mitad a los niños, siendo el ínfimo uno y medio real, que sirve por grados en otros trabajos hasta el doble. Concurre así cuanta gente admiten los feudos, sin que jamás haya dejado una obra o labor por falta de brazos. Apenas se me anuncia alguna cuando ocurren por centenares. Las cosechas de trigo, que necesitan a un tiempo de muchos jornaleros, se hacen oportunamente a pesar de su abundancia. Las vendimias que requieren más operarios que las de España, por el distinto beneficio que se da al vino, se hacen todas en unos mismos días con sólo hombres. Las minas, que ofrecen un trabajo duro, sobran quienes lo deseen. Conque no es la desidia la que domina: es la falta de ocupación lo que los hace desidiosos por necesidad: a algunos, la mayor parte del año que cesan los trabajos, a otros el más tiempo de su vida que no lo hallan."
Este elocuente testimonio, citado por Feliú Cruz en la obra ya mencionada, no parece que hubiera sido escrito hace casi doscientos años.
Más adelante, Manuel de Salas añade:

"Esta falta de objetos en qué emplear el tiempo hace más común el funesto caso de los medios de sofocar la razón, de suspender el peso de una existencia triste y lánguida, de aquellos brebajes con que los infelices, a pretexto de aliviar sus aflicciones, parece que buscan un remedio para abreviar la vida. Entregados así, expuestos a la intemperie de un clima seco, acortan así su vida tan comúnmente que el que ha escapado a los riesgos consiguientes a tal abandono, rara vez llega a la vejez, de modo que no hay un país en el mundo donde haya menos ancianos. A esto se sigue el celibatismo; pues ase como el hombre luego que tiene una ocupación subsistente, su primer deseo es llenar las atenciones de la naturaleza, casándose, cuando no la tiene, detesta una carga que no ha de poder llevar, y que lo hará autor de seres precisamente miserables, que serán como sus padres, vagos, sin hogar ni domicilio, ni más bienes ordinari-mente que los que apenas cubren su desnudez."25

Dramático cuadro que adquiere connotaciones actuales... Sólo que corresponde a la "Representación hecha al ministro de Hacienda Diego de Gardoqui, por el sindico del Real Consulado de Santiago, sobre el estado de la agricultura, industria y comercio del Reino de Chile", el 10 de enero de 1786.

Al dar a conocer estos datos sucintos de la influencia africana en la composición de la población chilena, con todas las implicancias discriminatorias de las clases dominantes, sumadas al esfuerzo por borrar toda huella de esa presencia y, lo más grave, por intentar desesperadamente la fundamentación de una teoría sobre la aparición de una raza "especial", "blanca" y "chilena", no sólo pretendemos rescatar la verdad histórica. Lo fundamental es combatir ese objetivo que tiende a hacernos perder por completo nuestra propia identidad. Sin la conciencia de esa identidad es imposible respetarnos y respetar los aportes que nos legaron nuestros antepasados —europeos, indí­genas y africanos—, lo cual nos impide proyectarnos con seguridad al futuroHay algo más en ese objetivo: continuar esgrimiendo la noción de un Chile-isla, un Chile de "raza blanca y chilena" que no comparte el destino común de los pueblos americanos. Chile es parte de América y del mundo. Sus habitantes son de "la especie de los seres humanos", al decir del gran pintor Roberto Sebastián Matta, quien acuñó el término "latino-africano" para referirse a nuestro continente.

miércoles, diciembre 21, 2005

LA CULTURA RASTAFARI



Africa en la sangre

El rasta promueve la igualdad y la paz entre los hombres. Cualquiera puede ser rasta, sin distingo de raza o nacionalidad.
(Tamara Del Moral )

Blessings! (¡Bendiciones!) es el saludo del rasta a otro "hermano". Rastafari es un estilo de vida que respeta la naturaleza y promueve la paz entre las personas, pues considera que todos son hermanos con un mismo origen: África.
En algunas partes del mundo se considera como una religión. En Panamá es un movimiento con ideología social, política y religiosa.
Para Ricardo Richards, consejero de la Alianza Rastafari de Panamá, "es un concepto de convivencia armónica con la naturaleza y con nuestros semejantes".
Según Gilberto Toro, investigador social que pertenece a esta cultura, "no es brujería, no es una secta, no es una creencia moderna. Nuestras raíces religiosas están en Etiopía y en el Antiguo Testamento copto".
El movimiento rastafari surgió del sentimiento de opresión y de explotación de los grupos negros en el Caribe por el sistema social injusto. Para ellos, su liberación sería posible con la repatriación, es decir, al volver a África.
Sus orígenes en Panamá se remontan a los inmigrantes caribeños, principalmente de Jamaica, que vinieron para la construcción del ferrocarril y del Canal. Leonard Percival Howell, Joseph Nathaniel Hibbert y Archibold Dunkley, fueron los principales gestores de la filosofía rasta en el istmo.
Howell fue el primer propulsor de la divinidad de Haile Selassie I, antes llamado Ras Tafari Makonnen, coronado emperador de Etiopía en 1930. Para los jamaicanos, Selassie, llamado también el León Conquistador de la tribu de Judá, representaba a Dios en la tierra, y con su coronación, se cumplía una parte de la "profecía" de que en África sería coronado un rey negro y la liberación estaría cerca.
Según la filosofía rasta, Dios es Jah Rasta, y está en cada persona. Algunos alaban a Selassie como su Dios. Otros creen que no es así, pero le tienen un gran respeto y se refieren a él como "Su Majestad" .
La filosofía rasta destaca una única raza: la humana. Richards explica que "si la raza es lo que nos tiene a los humanos divididos, queremos revertir a una unidad y que haya derecho de convivencia armónica, respeto, prosperidad, paz y amor". Existen rastas en todo el país, destacándose grupos en Colón, Arraiján, La Chorrera, Panamá y Bocas del Toro. Hombres, mujeres y niños pueden ser rastafari, sin importar el color de su piel.
La música es una manera de propagar su mensaje. Tienen ceremonias con cantos, tambores y maracas. Antes los cantos eran contra el opresor blanco, ahora son de alabanza.
La cultura ha evolucionado, aunque aún hay algunos más radicales y estrictos en la práctica de sus costumbres.

DATOS CLAVES

COSTUMBRES Y SÍMBOLOS RASTA

COLORES - Los colores tradicionales de Etiopía identifican al rastafari: rojo, que simboliza la sangre, amarillo por las riquezas extraídas de África, y verde, que representa la naturaleza. Además, los rastas consideran que son colores que atraen e irradian energía positiva, por lo que predominan en sus artesanías: collares, aretes, pulseras, llaveros, pañuelos y gorros tejidos.
ECOLOGISTAS - Los rasta se preocupan por el ambiente. Para ellos es importante vivir en armonía con el entorno. Utilizan materiales que encuentran en la naturaleza para fabricar sus artesanías, como caracoles, conchas, semillas, hojas, y bambú. Están en contra de los productos químicos y fabrican esencias perfumadas, aceites, cremas, y productos para el cabello, con plantas, flores y frutas, como el coco.
LA MUJER RASTA - Yesury Nurse (Jahsuri), de 23 años, cuenta que ellas usan faldas y vestidos, casi nunca pantalones. No se maquillan, y si lo hacen es con productos naturales. Se cubren el cabello con turbantes, y algunas usan accesorios como aretes y collares. La mujer rasta durante su período, evita el contacto con los demás, por considerar que la sangre es contaminante.
DREADLOCKS
El cabello se lo dejan crecer en dreadlocks, o rizos largos, imitando el peinado del guerrero masai, o aludiendo a la fuerza de Sansón, y otros como un voto religioso, o simplemente porque les gusta el estilo. Algunos usan sombreros tejidos que llaman "corona".
No usan químicos y fabrican aceites, esencias y productos naturales para el cabello.
El incienso se usa en las casas para atraer energía y purificar.
"Las mujeres son consideradas como hermanas, y cuando están casadas, como emperatrices", dice Gilberto Toro.
"El consumo de animales tiende a crear toxinas en el sistema y la dimisión prematura del ser", explica Ricardo Richards. Algunos rastas no consumen ningún producto animal,otros comen pescado o carnes blancas, no carnes rojas, ni cerdo, considerado un animal "impuro".
GANJA

Un aspecto polémico sobre esta cultura, es el consumo de mariguana o ganja. Al respecto, Toro opina que "siempre tratan de proyectar la figura del rasta con un tabacón, como una persona improductiva, que siempre está high, y que va: en ésto lo que vas a encontrar es seriedad".
El rasta fuma ganja por una razón espiritual. Antes era imposible ser rasta sin consumir, pero cada vez son más los que no lo hacen por considerarlo innecesario.
No todos se dedican a la venta de artesanías. También hay emprendedores que tienen negocios, como Joe, propietario de un restaurante vegetariano. Hay profesionales en diversas carreras y otros que aún están estudiando. Jahsuri, además de ser profesora, diseña ropa, escribe poesía, canta y piensa grabar un disco próximamente.
Para el rasta, "el sistema babilónico", compuesto por los sistemas económico, educativo y político actual, no ayuda a la sociedad a desarrollarse, sino que la lleva a la opresión.
Los rastafaris han sido objeto de discriminación en lugares públicos, y principalmente en las escuelas donde obligan a los niños a cortarse el cabello, lo mismo pasa a los adultos al buscar empleo. Este año, la Alianza Rastafari se reunió con el Defensor del Pueblo para discutir estas situaciones.
Según Toro, hay un slogan que dice: "El rasta es un hombre con apariencia del pasado, que vive en el presente y camina hacia el futuro". En ese sentido, la comunidad rasta en Panamá tiene la meta de construir en el futuro, una granja de productos orgánicos, pensando algún día en la exportación, y crear una villa rastafari de ambiente ecológico, donde se puedan reunir los "hermanos" libremente.

REPRESENTACIONES

LA HOJA DE GANJA: simboliza la naturaleza, el vínculo entre la tierra y lo espiritual.
LEÓN DE JUDÁ:es el símbolo del emperador Haile Selassie, "rey entre reyes". El rasta se considera un león por la melena, el coraje y el orgullo.
BABILONIA: es la estructura del poder político y económico que ha mantenido a la raza negra oprimida durante siglos, primero con la esclavitud, y ahora con la pobreza, la injusticia y la ignorancia.

miércoles, diciembre 07, 2005

LA PRESENCIA AFRICANA EN CHILE (1º parte)

Ensayo Por Virginia Vidal
Presentación
Es triste constatar que a más de veinte años, sigue vigente el prejuicio racial en un país donde todo humano viviente que no tira flecha, toca tambor, como en el resto del continente americano. Este trabajo fue escrito en Moscú. La idea nació mientras acompañaba a los exiliados compatriotas a renovar pasaportes en el consulado chileno en Belgrado; allí había folletos de tipo turístico sobre Chile que comenzaban diciendo: “Chile es un país de raza blanca”.
Cuando apareció este ensayo en Araucaria, un respetado compañero del exilio chileno en Venezuela, ex diplomático, me regañó diciéndome si yo estaba demente al suponer que los chilenos teníamos sangre africana. Tampoco faltó una ilustre compatriota que lloraba a mares porque la habían asaltado a ella y a su marido, al que le quitaron el reloj pulsera; sumida en el estupor la oí decirme entre sollozos: “y lo pero es que los desgraciados eran negros...”
No olvidemos que primer conquistador que entró a nuestro territorio no sólo venía con ciento cincuenta esclavos más su propia esposa, Malgarida de Almagro, todos africanos, de modo que podemos decir sin lugar a error ni duda que nuestra descubridora fue una africana.
Agradezco a los profesores y a la Biblioteca del Instituto Leninista que poseían los libros de autores chilenos.
La Presencia Africana en Chile
"Luego llegó el verdugo diligente,
que era un negro gelofo 1 mal vestido
el cual viéndole el bárbaro presente
para darle la muerte prevenido,
bien que con rostro y ánimo paciente
las afrentas demás había sufrido,
sufrir no pudo aquella, aunque postrera
diciendo en alta voz desta manera:

»¿Cómo? ¿Que en cristiandad y pecho honrado
cabe cosa tan fuera de medida,
que a un hombre como yo tan señalado
le dé muerte una mano así abatida?”

Canto XXXIV de La Araucana: Suplicio de Caupolicán,
Alonso de Ercilla (1533-1594.)


¿Existen descendientes africanos en Chile? ¿Hay alguna base para suponer que nuestro país, a diferencia del resto del continente, está exento de la presencia africana? Un desconocido militar afirmaba con satisfacción allá por el año 1963: "Gracias a las características del clima chileno la raza negra no se ha desarrollado". Añadía que la unión indígena española había dado un "linaje blanco" que se podía llamar “raza chilena” 2.

Exactamente diez años después, ese mismo militar encabezaría el golpe fascista, asesinando al presidente Allende y a miles de chilenos. Esa represión también era la puesta en práctica de las teorías racistas del general Augusto Pinochet.

El periodista Rolando Carrasco testimonia en su libro Prigué las palabras que el oficial de Ejército, capitán Fuschlocher, apodado "el Príncipe", lanzó a los prisioneros políticos concentrados en el Estadio Chile: "Se acabaron los sindicatos, señores, y el desorden. Ahora habrá que trabajar y producir. No más mítines y desfiles. Tampoco aceptaremos nunca más a los extranjeros en nuestro territorio. Resaca venida de otras tierras no la queremos. Que se guarden sus inmundicias en sus países. ¿Escuchó la cloaca extranjera? Nuestra raza chilena es noble y bella. Debemos limpiar nuestra sangre de las mezclas inferiores que la estaban degenerando. Fuera los judíos y los negros, sí, señores''3.

Esta "declaración de principios" del régimen de Pinochet se complementó con el profuso empapelamiento de la ciudad con afiches que mostraban a los extranjeros detenidos con un gran titular: "Asesinos de chilenos".
El apartheid, la discriminación racial, no sólo contra los extranjeros en Chile, sino también contra los mapuche —decreto de marzo de 1979 que destruye la comunidad y el cultivo colectivo de la tierra desde tiempos precolombinos—, son la impronta del régimen fascista. Pero hay otras manifestaciones.

En el mes de junio de 1979, el presidente de la Corte Suprema, Israel Bórquez, faltó el respeto a los jurados de Columbia que trataban el caso Letelier, diciendo que "los habían elegido por morenitos para que ocultaran el rubor". Como de todo nuestro continente surgió la protesta contra esas expresiones despectivas y groseras, el pintoresco personaje, en vez de dar excusas, persistió en su actitud racista. Mostró la hilacha sin disimulo. "No quise ofender a los mulatos —dijo—, ni mucho menos a las mulatas. Si tuviera unos cuantos años menos, me encantaría ir al carnaval de Río. Las mulatas son lo mejor que hay en la plaza". Típico de los racistas: ver a la mujer de origen africano o mestiza sólo como apetecido objeto sexual.

Carmen Grez, de la Secretaría de la Mujer, quien llegó a perfilarse como ministra del Gobierno, expresó en entrevista pública su rechazo al aborto diciendo que "no lo aceptaría" aun si su hija fuera violada por un negro.

Lo cierto es que estos fascistas criollos, que presumen de su "linaje blanco", olvidan deliberadamente que desde el momento mismo en que el primer español puso pie en tierra chilena, también lo pusieron los africanos.
Diego de Almagro llegó en marzo de 1536 con 240 españoles, 1.500 indígenas y 150 esclavos negros4.

Más tarde, de los 150 soldados que venían con Pedro de Valdivia, traían esclavos negros él mismo, Bartolomé Flores, Francisco de Aguirre, Jerónimo de Alderete, Pedro Gómez de don Benito, Gonzalo de los Ríos, Juan Negrete, Pedro y Francisco de Villagra5. Hay pruebas de que esos esclavos quedaron sin descendencia6.

De ahí en adelante, el joven país siguió nutriéndose de sangre africana. Y cuando la metrópoli española trató de impedir este torrente, los señores acudían al contrabando con tal de no carecer de esclavos. Los trajeron provenientes de Angola, Mozambique, Cabo Verde, isla Santo Tomé, Biafra, Guinea y otras regiones de África. Eran designados con el nombre de la localidad de extracción, del río o pueblo. Por eso Ercilla habla del "negro gelofo", que ejerce como verdugo de Caupolicán.

Ya el censo que el obispado de Santiago hizo en 1778, acusaba la presencia de 21.583 negros, zambos y mulatos (este obispado abarcaba desde el desierto de Atacama hasta el Maule). El único censo que se conoce del obispado de Concepción es de 1812 y arroja la cifra de 7.917 negros puros, mestizos, mulatos y zambos en esa región7.

En vísperas de la Independencia, en 1810, de los 800.000 habitantes que tenía Chile, 12.000 eran de reconocido origen africano.

Continuara.............

viernes, noviembre 11, 2005

EVENTO AFRO DE INTEGRACION CIUDADANA


“DIPLOMACIA CIUDADANA……UNA NUEVA FORMA DE HACER INTEGRACION”

La Organización Cultural y Social de Afrodescendientes Chilenos Lumbanga y La Corporación Norte Grande, saluda con especial atención a ustedes y se complacen en invitaros y a su alumnado al gran evento denominado “Integración Ciudadana desde una perspectiva Afro”, en donde participarán mas de 6 organizaciones afro de Bolivia, Chile y Perú, en el marco del programa “Puna Sustentable” en alianza con La Fundación AVINA.

El objetivo de este evento es poder iniciar por primera vez en la región de Bolivia, Chile y Perú, un movimiento social que sea capaz de hacerse cargo directamente de la integración que hoy en día vemos nuestros lideres políticos no han podido lograr una verdadera integración desde una ciudadanía, solamente se han preocupado de los intereses GEOPOLITICOS Y ECONOMICOS, dejando de la lado los intereses CIUDADANOS, es por esta razón que los AFRODESCENDIENTES de Bolivia, Chile y Perú quieren crear una nueva formas mas efectiva de hacer integración que no solamente será modelo para esta región sino que para toda Latino América, una DIPLOMACIA CIUDADANA es y será la gran meta que los afrodescendientes quieren impulsar desde las mismas bases, desde la misma ciudadanía, en donde dueñas de casa, obreros, estudiantes, Discapacitados, pescadores, agricultores, etc. de los 3 países, se puedan unir y conocerse cada vez mas como personas humanas que como Boliviano, Chileno o Peruano.

Lumbanga y Norte Grande, reiteran su invitación y agradecen su asistencia a este espectáculo que sin duda será un gran aporte a la convivencia y la paz en esta región con nuestros países vecinos.

Arica, Noviembre de 2005.



PROGRAMACION

PASACALLE POR 21 DE MAYO:

Sábado 19 a las 11:30 hrs.
Bajaran las comparsas de los distintos países con sus ritmos afro y vestimenta típica. A la vez, irán personas con carteles de mensajes de paz e integración para sensibilizar a nuestros gobernantes.

PASEO EN LANCHA POR EL MAR.-

Sábado 19 a las 14:00 hrs.
Bajando desde el pasacalle por 21 de mayo llegaran hasta el mismo Muelle donde afrobolivianos, afrochilenos y afroperuanos subirán con tambores y sus trajes típicos a las Lanchas para introducirse mar adentro, para realizar una manifestación de Paz e Integración en el mismo escenario que durante la historia hasta la actualidad ha sido parte de conflictos entre los 3 países.
En ese lugar, en pleno mar, se tocará LA SAYA AFROBOLIVIANA, EL TUMBA CARNAVAL AFROCHILENO Y EL FESTEJO AFROPERUANO, al mismo tiempo que Banderas Bolivianas, Chilenas y Peruanas se Izarán como señal de demostración a la sociedad y los gobernantes que el MAR ES DE TODOS y que debe ser un instrumento de INTEGRACION y no de conflictos.

EVENTO ARTISTICO CULTURAL, EPICENTRO I

Sábado 19 a las 21:00 hrs.
Se realizara un evento masivo para la ciudadanía en la cual se presentaran por primera vez aquí en Arica, distintos ritmos afro de Bolivia, como la misma verdadera SAYA AFROBOLIVIANA, ritmos afroperuanos como el FESTEJO Y EL ALCATRAZ y por supuesto lo nuestro, LO AFROCHILENO con el TUMBA CARNAVAL y otros bailes Y ritmos mas. En este evento participarán organizaciones afro como LUMBANGA, ORO NEGRO y la nueva agrupación afrochilena ARICA NEGRO, por Bolivia el MOVIMIENTO AFROSAYA BOLIVIANO que por primera vez estará aquí en Chile y por Perú MAKUNGO, MASEMBA, ODACH Y CANGOLA.
En este evento a la vez habrá mensajes de paz e integración de los mismos afrodescendientes para sensibilizar a toda una comunidad y para que cada vez más podamos unirnos y convivir en paz y armonía.



LA NOCHE AFRO EN DICOTEKE KAMIKAZE

Sábado 19 a la media noche.
Para finalizar las agrupaciones realizaran una pequeña presentación de los ritmos afro en la discoteke y a la vez las delegaciones disfrutarán de la música afro de todos los estilos.


PASEO POR LA PLAYA CHINCHORRO

Domingo 20 desde las 16:00 hrs.
Esta actividad estará hecha especialmente para los afrobolivianos que muchos de ellos por primera vez tocaran mar pacifico que alguna vez se les fue quitado con injusticia.



TAMBIEN LAS ORGANIZACIONES AFRO QUE PARTICPARAN EN ESTE EVENTO, REALIZARAN DISTITNAS REUNIONES INTERNAS DE COORDINACION Y ACCIONES A REALIZAR A FUTURO, EN EL MARCO DE LA INTEGRACION CIUDADANA, JUNTO CON LA CORPORACION NORTE GRANDE Y LA PUNA SUSTENTABLE.


INFORMACIONES:

Corporación Norte Grande:
Fono: 221467
Organización Lumbanga:
Fono: 248515 – 266639
Celular: 8-9624940


jueves, octubre 06, 2005

Nueva Orleáns y la "limpieza étnica"


La ayuda de emergencia y la reconstrucción de la zona de desastre que dejó Katrina está siendo entregada a las mismas empresas que llevan tres años cobrando millones de dólares sin conseguir llevar los servicios esenciales de Irak a los niveles que tenían antes de la guerra. "La reconstrucción", sea en Bagdad o en Nueva Orleáns, se ha convertido en poco menos que una transferencia continua de riqueza de las arcas públicas a las privadas. Y esa ruta se aprovecha para impedir el retorno de los pobres afroamaericanos.

Usa una playera rosa con un slogan poco apropiado para su edad ("Es en el lugarcito oculto de Tiki donde los chicos de la isla son guapos, guapos, guapos") que vino de las donaciones, y me explica por qué está nerviosa. "Creo que nunca van a arreglar Nueva Orleáns." ¿Por qué?, le pregunto, un poco sorprendida de estar discutiendo la política de la reconstrucción con una preadolescente con colitas. "Porque la gente que sabe cómo arreglar las casas caídas se fue".
No tengo corazón para decirle a Nyler que creo que tiene razón; que muchos de los trabajadores afroamericanos de su barrio probablemente no sean nunca bienvenidos en la reconstrucción de la ciudad. Una hora antes había entrevistado al cabildero más importante de las corporaciones en Nueva Orleáns, Mark Drennen. Como presidente y director ejecutivo de Greater New Orleans Inc. (Área Metropolitana de Nueva Orleáns, S.A.), Drennen estaba de un humor expansivo, alimentado por los signos que llegan de Washington de que las corporaciones que representa desde Chevron y el Liberty Bank a Coca Cola están a punto de recibir un paquete de exenciones fiscales, subsidios y leyes laxas tan generosas que harían prácticamente obsoleto el trabajo de un cabildero. Escuchando el entusiasmo de Drennen sobre las oportunidades que abrió la tormenta, me sorprendió su referencia a los afroamericanos de Nueva Orleáns como "la comunidad minoritaria".
Con 67% de la población, son claramente la mayoría, mientras que los blancos como Drennen constituyen apenas 27%. No hay duda de que se trata de un simple lapsus, pero no pude evitar sentir que era también una muestra de la demografía deseable de la ciudad "nueva y mejorada" que imagina esta élite blanca, una que no tendrá mucho espacio para Nyler o sus vecinos que saben cómo arreglar casas. "Honestamente, yo no sé, y no creo que nadie sepa, dónde van a caber", dice Drennen de los desempleados de la ciudad.
Nueva Orleáns ya muestra signos de un cambio demográfico tan dramático que algunos de los evacuados describen el fenómeno como "limpieza étnica". Antes de que el alcalde Ray Nagin llamara a una segunda evacuación, la gente que volvía a las áreas secas era mayoritariamente blanca, mientras que los que no tenían casas a las que volver eran abrumadoramente negros. Esto, aseguró, no es una conspiración sino simple geografía un reflejo del hecho de que los ricos de Nueva Orleáns compran en las alturas.
Eso significa que las áreas más secas son las más blancas (el barrio francés es blanco en 90%; el Garden District, en 89%; Audubon, en 86%; el cercano barrio de Jefferson Parish, donde también se le permitió volver a la gente, en 65%). Algunas áreas secas, como Algiers, sí tenían una gran población afroamericana y con bajos ingresos antes de la tormenta, pero entre los miles de millones para la reconstrucción no hay presupuesto suficiente para llevarla de vuelta desde los lejanos refugios donde terminaron estos residentes. Así que aún cuando la repoblación está permitida, muchos no podrán retornar.


En lo que toca a los cientos de miles de residentes con casas en terrenos bajos que fueron arrasados por la inundación, Drennen anota que muchos de sus barrios eran disfuncionales de principio. Sostiene que la ciudad tiene una oportunidad para pensar "como se piensa en el siglo XXI": en vez de reconstruir ghettos, Nueva Orleáns podría ser repoblada con casas "de ingresos mixtos", donde los ricos y los pobres, los blancos y los negros, vivan pared con pared.
Lo que Drennen no dice es que esta clase de integración urbana podría suceder mañana, y en una escala masiva. Unos 70 mil de los evacuados más pobres y sin hogar en Nueva Orleáns podrán volver a la ciudad junto con los blancos que sí tienen casas si no se construye una sola vivienda más.

por Naomí Klein*


martes, septiembre 27, 2005

Colin Powell conoce los Límites


La génesis del racismo, tanto en América Latina como en los Estados Unidos, no es endógena, no proviene de la cultura ni de la ideología, sino que tiene raíces netamente económicas.
En las plantaciones azucareras de las Antillas, los negros eran explotados hasta el límite de sus posibilidades y luego desechados, tal como se hace con las bestias. En Estados Unidos fue diferente.
La oligarquía sureña, organizó una sociedad racialmente separada, sin dar ninguna participación a los negros en sus metas, su proyectos nacionales y sus luchas, creando condiciones para su reproducción en un intentó por mantener la esclavitud aun cuando no existiera la trata de esclavos.
Esos fenómenos explican el tratamiento cruelmente benévolo que los esclavistas daban a sus dotaciones, permitiéndoles formar familias y premiando su buen comportamiento con migajas de libertad. Esa filosofía dio lugar a una raza triste, sumisa y resignada que pobló el sur de los Estados Unidos y cuya aspiración, salvo excepciones, no fue eliminar el yugo blanco sino ascender en la escala social hasta llegar hasta donde ellos se encontraban.
Andando el tiempo esa formula encontró espacio en la protesta pasiva, no violenta que prevaleció y convirtió lo que debió ser una lucha de liberación en una limitada exigencia de ciertos derechos.
Después de que Luther King y Kennedy lograran el fin de la segregación racial, apareció una elite de negros ilustrados y triunfadores, bellos, elegantes, incluso ricos, cuya presencia en las escuelas y universidades, la televisión, los bufetes, las cortes, en Hollywood e incluso en la política, crearon el espejismo de una igualdad genuina.
El ejercicio de hipnosis ideológica, no es perfecto. En ciertos círculos, la rebeldía se reproduce y episódicamente ocurren destapes como el mostrado por Katrina, que revelan la verdad. Con matices de color local, lo ocurrido en Nueva Orleáns pudo haber sucedido también en Chicago, Boston o Nueva York o en cualquier parte de la Unión.
Cuando algunos negros, Powell entre ellos, ascienden en la escala social, desplazándose de un estrato social a otro, la fidelidad a la clase a la que económicamente ascienden, genéricamente blanca y la compasión con los suyos, crea un estrés existencial.
Hijo de emigrantes antillanos, criado en el Brown, prosperando en la rudeza del ejército en el que sirvió durante 35 años, participando en las guerras de Vietnam y el Golfo, Powell alcanzó una alta jerarquía, esforzándose el doble de lo que un blanco hubiera necesitado.
El primer negro en ascender a la jefatura de las Fuerzas Armadas Norteamericanas y ocupar la Secretaria de Estados de los Estados Unidos, parece no haber podido con la carga que significa permanecer indiferente ante la tragedia de sus hermanos de raza, atrapados en el delta del Mississippi y ha criticado a la administración por el ineficiente manejo de la crisis asociada al huracán Katrina.
Powell se rebeló ante la lentitud y la incompetencia del equipo de Bush del que con buen sentido se apartó, no obstante, se detuvo en el umbral donde comenzaría el examen de las verdaderas causas de la tragedia, absolviendo a la sociedad de los cargos principales: «No creo que el problema sea racista, sino económico» «…La cuestión no ha sido racista, pero la pobreza afecta desproporcionadamente a los afro americanos en este país».
Cantinflas no lo hubiera dicho mejor.
Además del tacto político y la cautela que evidenció durante su trabajo en la Secretaria de Estado, Powell se detuvo en el límite que no debe sobrepasar. Denunciar el racismo como causante de la pobreza y la exclusión que otra vez condenó a la muerte y a la humillación a los negros norteamericanos, hubiera sido transgredir las reglas. No es para tanto.

LA POBREZA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE TIENE COLOR


La población negra de América Latina y el Caribe es casi cuatro veces mayor que la indígena, pero su situación de pobreza y discriminación permanece tras bastidores pese a ser igual o mayor que la de los pueblos originarios de la región.
Es que a diferencia de los indígenas, que se calcula suman unos 40 millones, los 150 millones de afrodescendientes tienen escaso poder político, organizaciones atomizadas y su situación recibe menos atención en foros internacionales e investigaciones académicas.
Los estudios disponibles indican que más de 90 por ciento de la población descendiente de los esclavos traídos de África a América en la época colonial es pobre, tiene acceso sólo a los empleos menos remunerados y cuenta con bajo nivel de educación. Además, es sujeto de una aguda discriminación por el color de su piel.
"Los negros siguen siendo los más excluidos, son en general la última rueda del coche, incluso más allá que los indígenas", comentó a IPS Quince Duncan, miembro de la Comisión Científica del programa "La Ruta del Esclavo" del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Según una investigación de 2001 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL ("Discriminación étnico-racial y xenofobia en América Latina y el Caribe"), "la población afrolatina y afrocaribeña", que llega a casi 30 por ciento del total de habitantes de la región, es de "alta densidad y poca resonancia".
Aunque suman 150 millones de personas, la mayoría de las cuales se concentran en Brasil, Colombia y Venezuela, llama la atención la tenue presencia política de esta comunidad, su poco acceso a instancias de gobierno, así como la falta de datos exhaustivos sobre su situación económica, apunta el estudio de Cepal titulados "Discriminación étnico-racial y Xenofobia".
Hay una "invisibilización del problema negro", concluye ese estudio. En Brasil, la población blanca es 2,5 veces más rica que la negra, en Colombia 80 por ciento de los afrodescendientes viven en la pobreza extrema y en Cuba, el único país de América con sistema económico socialista, habitan las peores viviendas y tienen los trabajos peor pagados, indican investigaciones realizadas en esos países.
"La situación de los negros ha merecido menos atención que la de los indígenas, pues llegaron a América después de la conquista europea, sus parámetros culturales no son originarios de la región y su integración al trabajo fue más plena y rápida", explicó Duncan, entrevistado vía telefónica desde Costa Rica, donde reside.
En América Latina y el Caribe, "el racismo se concentra sobre todo en los negros, aún más que en los indígenas, y eso es evidente en toda América, aunque hay países que están haciendo esfuerzos importantes por revertir la situación", aclaró el investigador costarricense.
Duncan es parte de un programa de la Unesco, creado en 1994, que realiza estudios y promueve encuentros en todo el orbe sobre la historia y situación de los descendientes de los esclavos africanos.
El presidente de México, Vicente Fox, levantó una ola de críticas por declarar el viernes 13 que sus compatriotas hacen trabajos en Estados Unidos "que ni siquiera los negros quieren".
El mandatario tuvo que presentar disculpas y hacer aclaraciones ante Washington, cuyos portavoces reclamaron por esa declaración. "Las críticas que se le hicieron (a Fox) son justas, pues el presidente asumió los estereotipos que existen sobre los negros. Pero debemos decir que gran parte de la población de América piensa cosas similares", apuntó Duncan.
A comienzos de este año y por iniciativa oficial, se realizó en Ecuador "la Primera Encuesta Nacional sobre el Racismo y la Discriminación Racial" entre un universo de 37.500 personas. Los resultados indican que 65 por ciento de los consultados creen que en su país hay racismo y 88 por ciento sostuvo que los negros son los más discriminados.
En México, donde menos de dos por ciento de los 104 millones de habitantes son de raza negra, una encuesta difundida en octubre de 2000 por el diario local El Universal reveló que 56,6 por ciento de los entrevistados consideraron que en su país hay racismo. Además, 61,1 por ciento de ellos dijeron creer que existe discriminación por el color de la piel.
Estudios del Ministerio de Educación de Brasil, el país con la población de origen africano más numerosa de América Latina y el Caribe, señalan que entre los estudiantes universitarios apenas 2,2 por ciento son negros, frente a 18 por ciento de los mestizos y 80 por ciento de los blancos.
El porcentaje de analfabetismo en Brasil es 2,5 veces mayor entre los negros que otros grupos raciales. En Cuba, donde 30 por ciento de sus 11,2 millones de habitantes son negros, el racismo sigue vivo e incluso se intensificó en los últimos 10 años, indicó en 2003 un estudio realizado por la Academia de Ciencias a pedido del gobierno de Fidel Castro.
La revolución no ha conseguido abatir "las diferencias en el estatus social y económico de la población negra del país", reconoció en un discurso el presidente Castro.
Mientras, en Colombia, el estatal Departamento de Planeación Nacional, consigna que 80 por ciento de los negros colombianos viven por debajo de la línea de pobreza. "Pero la situación de discriminación está cambiando en toda América, pues se hacen esfuerzos, aunque aún pequeños, por revertirla", declaró Duncan.
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, ha sido ratificada por casi todos los países de América Latina y el Caribe, y el compromiso de abatir este flagelo ha sido reiterado en declaraciones emitidas en numerosas citas de jefes de Estado y de gobierno sobre este asunto.

domingo, julio 03, 2005

La Diaspora Africana

“Las contribuciones de los africanos y sus descendientes a la vida panamericana son tan importantes y fundamentales que no hay manera de discutir sobre las Américas con precisión y honradez sin tenerlas en cuenta. Fueron parte de la agricultura que permitió sobrevivir a los inmigrantes europeos voluntarios y africanos involuntarios. Fueron parte de la tecnología que permitió que todos trabajaran y crearan. Fueron parte de la economía que permitió que las sociedades se desarrollaran y ampliaran. Fueron parte de la creación de los idiomas en que todos aprendieron a comunicarse. Fueron parte de la definición de la naturaleza de lo espiritual y de la forma de acceder a ese mundo y relacionarse con el mismo. Fueron parte de la creación de la multiplicidad de sistemas culturales, formas y estilos en que todos los inmigrantes a las Américas de origen africano y europeo se organizaron y expresaron su respectiva identidad”.
Sheila Walter
African Roots, American Cultures: Africa in the Creation of the Americas (Lanham, MD:Rowman & Littlefield Publishers, Inc., 2001).-

En Arica-Chile, esto no fue distinto, gran parte de la construccion y desarrollo social, economico, cultural y politico aqui en la region se debio a esta cultura africana.

Es por eso que todos los dias cuando me despierto voy sintiendome cada vez mas afrodescendiente, orgulloso de pertenecer a esta gran diaspora africana que fue traida a este continente en condiciones miserables por los colonizadores de esa epoca. Pero lo interesante fue que no se dieron cuenta que las personas que traian a este continente no solo servian para la mano de obra pesada, sino que en cada barco esclavista que cruzaba el Atlantico venian; Doctores, Filosofos, Matematicos, Intelectuales y Guerreros que fueron capaces de luchar contra la adversidad de aquella epoca racista y habernos transmitido y heredado ese espiritu de lucha que hoy en dia existen en muchos y muchas afrodescendientes de America.

Amigos de la Diaspora africana en America, amigos de Chile y el mundo, a traves de este blog quiero compartir y a la vez enseñar todo lo que estos ultimos años he aprendido de mi cultura ancestral e invitarlos a que nos ayuden a buscar que muchos mas afrodescendientes que hasta hoy no se reconocen puedan hacerlo y sentirse orgulloso de decir; "SI......YO SOY AFRODESCENDIENTE".

Cristian Baez Lazcano

Descendiente de la Diaspora Africana que llego a las costas de Arica hace mas de 450 años.