viernes, junio 20, 2008

Rescatando la memoria oral de la cultura afro en Chile.


Por

Cristian Báez Lazcano
Investigador Vivencial Afrochileno de la Cultura Afro en Chile.

“La negritud ha sufrido las peores humillaciones y ultrajes que cualquier otro ser humano en la historia de la humanidad; fueron reducidos a la esclavitud, denominados piezas cual si fueran cosas, perdieron el elemental derecho a tener nombre, así mismo fueron privados del principal instrumento de comunicación que tiene el hombre, el lenguaje. Para acreditar identidad y propiedad eran marcados con hierro enrojecido al fuego tantas veces como amos tenían, al igual que como se hacia en las bestias.”
[1]

Aunque a veces ya no sea evidente en sus rasgos, aún se manifiesta la sangre de los esclavos negros en la comunidad de afrodescendientes en Chile. Una comunidad que ha sobrevivido la esclavitud, las epidemias, la chilenización, la dictadura militar, y la modernización. Hoy, profundamente marcados por su extremadamente intenso pasado, reclaman el reconocimiento de sus raíces africanas ante el Estado chileno.
Este reconocimiento cultural se reclama por los devastadores efectos de los procesos de transformación cultural, como la aculturación y la nacionalización, que incluyen la pérdida de la cultura afrochilena. Esta pérdida cultural es la razón por la cual Lumbanga, una organización social de afrochilenos, está intentando recuperar la cultura afrochilena a través del reconocimiento cultural a nivel personal, social, y legal. No obstante, estos reconocimientos son solo el primer paso hacia la meta final del movimiento social reivindicativo, la reetnificación. Es decir, la recuperación de una identidad y cultura.

Para esto la reconstrucción de la memoria oral por medio de investigaciones en terreno con adultos mayores de 70 años de edad pertenecientes a la cultura afrochilena que en un momento de sus vidas , específicamente en su niñez, comprenden que negar la raza seria la mejor opción para ser incluidos en una sociedad que se declaraba “blanca” siendo la negritud una desventaja y por ende , no era bueno casarse entre negros , tampoco era bueno seguir algunas costumbres y tradiciones que acercaban o asimilaban a la cultura africana.

Reconstruir la memoria para una comunidad africana es la clave del desarrollo actual y futuro donde de acuerdo a su historia las comunidades pueden mirar el futuro con mayor esperanza y visión.

3 comentarios:

Santiago Urbano dijo...

Hola, soy estudiante de perodismo de la UC y estoy haciendo un reportaje sobre los afrodecendientes en Chile y me gustaría hablar contigo y ver si me puedes contactar con alguien de Lumbanga en Santiago.
Te dejo mi celular: 7-8097052
Mi nombre es Patricia.

Muchas gracias!

Carolina dijo...

ESTO ES MARAVILLOSO....... QUE SE PUEDA RECUPERAR PARTE DE LA ORALIDAD DE ESTE GRUPO TAN MARGINADO (ABSOLUTAMENTE INVISIBILIZADO EN NUESTRO PAIS) UN ABRAZO FRATERNAL DESDE SANTIAGO TAN ODIADO Y QUERIDO.........

Cristián & Denisse dijo...

En términos prácticos, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la « cultura afrochilena »? Algo conozco de las fuentes administrativas del siglo XVIII en Chile; es claro que Tarapacá formaba parte del Perú, y que los afrodescendientes de esa zona ni siquiera pensaban en que con el tiempo iban a ser reivindicados como parte de la chilenidad. El proceso de chilenización (y su consecuente historizaciôn) de Tarapacá y Atacama tuvo, a mi parecer, un éxito tal que las diferentes comunidades que ahí vivían perdieron cualquier conexión con lo que podríamos llamar su memoria colectiva (todo esto suponiendo que la población africana, indígena, mestiza o criolla constituían comunidades). Me parece notable el revisionismo, el buscar la emergencia de sujetos o grupos que han sido negados por la historiografía (o bien que han sido descritos y sintetizados oficialmente, bloqueando el avance de la historia social), la clarificación urgente de que nuestra sociedad no es el mero producto de un choque entre españoles e indios. Sin embargo, aún no entiendo qué es lo que se busca regenerar en términos concretos. Me parece que hasta ahora en el norte de Chile he visto una búsqueda por adaptar realidades “afro” (ya no africanas) de otras regiones de América Latina, danzas, peinados, vestimenta, entre otros. Quisiera saber si el trabajo oral que se lleva a cabo con los abuelos, o si la exploración de otro tipo de fuentes, constituyen los fundamentos de esta nueva identificación. Insisto, ¿qué costumbres y tradiciones, según lo afirmado en el texto precedente, pueden ser genuinamente rescatadas, y cuáles otras no revelan una intención de aproximarse a modos culturales brasileros o jamaiquinos?
Con todo respeto frente a vuestra iniciativa, atentamente

Tucuquere